
Raviolis con Mantequilla Dorada y Salvia
Un raviolo es un pequeño cofre del tesoro. Dentro, un relleno cremoso y delicado; fuera, una pasta fina que lo abraza. Es un plato que habla de fiesta y de ocasiones especiales. La salsa de mantequilla y salvia es su compañera perfecta porque es simple y elegante, y permite que el sabor del relleno brille con luz propia.
1.5 h
Difícil
Traditional
- 1 tanda Masa de huevo fresca
(ver receta Tagliatelle)
- 250g Ricotta
muy bien escurrida, es clave para que el relleno no quede aguado
- 200g Espinacas frescas
- 50g Queso Parmesano rallado
- 1 Huevo
- una pizca Nuez moscada
- al gusto Sal y pimienta
- 100g Mantequilla
- 10-12 Hojas de salvia fresca
- Rodillo
- Manga pastelera (opcional)
- Cortador de raviolis o rueda de pasta
- Sartén grande

1. El Relleno: En un bol, mezcla la ricotta bien escurrida con las espinacas cocidas y picadas, el parmesano, el huevo, la nuez moscada, sal y pimienta. Estira la masa de pasta muy fina y coloca pequeñas porciones del relleno sobre una mitad de la lámina.

2. Formar los Raviolis: Pincela con un poco de agua alrededor del relleno, dobla la otra mitad de la masa por encima y presiona firmemente para eliminar el aire y sellar los bordes. Corta los raviolis con un cortador.

3. La Salsa (mientras se cuece la pasta): Pon a hervir los raviolis en abundante agua con sal. Mientras, derrite la mantequilla en una sartén grande con las hojas de salvia. Cocina a fuego medio hasta que la mantequilla adquiera un tono dorado avellana y la salvia esté crujiente.

4. Saltear y Servir: Con una espumadera, pasa los raviolis cocidos directamente a la sartén de la mantequilla. Saltea suavemente durante un minuto para cubrirlos por completo con la salsa. Sirve inmediatamente con más parmesano.
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