
Spaghetti alla Carbonara
La Carbonara es un plato de Roma, pero su historia es moderna. Se dice que nació tras la Segunda Guerra Mundial, con los ingredientes que los soldados americanos llevaban: huevo en polvo y bacon. Los italianos lo transformaron con guanciale y yemas frescas, creando esta maravilla cremosa. La clave es la 'cremina', una emulsión perfecta sin nata.
20 min
Medio
Traditional
- 320g Spaghetti
- 150g Guanciale
es la mejilla de cerdo curada, su grasa es el secreto. ¡No lo sustituyas por bacon!
- 4 grandes Yemas de huevo
- 50g Queso Pecorino Romano
- al gusto Pimienta negra recién molida
- Sartén grande
- Bol grande
- Batidor de varillas

1. Dorar el Guanciale: Corta el guanciale en tiras gruesas. En una sartén grande y fría, sin aceite, pon el guanciale a fuego medio-bajo. Cocina lentamente hasta que la grasa se derrita y el guanciale esté dorado y crujiente. Retira el guanciale y reserva, dejando su preciosa grasa en la sartén.

2. Preparar la 'Cremina': En un bol, bate las yemas con el pecorino rallado y abundante pimienta negra recién molida hasta obtener una crema densa y homogénea. Esta es el alma de tu Carbonara.

3. Hervir e Incorporar la Pasta: Cuece la pasta 'al dente'. Con unas pinzas, pásala directamente a la sartén con la grasa del guanciale, fuera del fuego. Mezcla bien para que cada spaghetti se impregne de sabor.

4. Emulsionar la Salsa: Vierte la 'cremina' sobre la pasta caliente (¡siempre fuera del fuego!). Mezcla vigorosamente. El calor residual de la pasta cocinará el huevo suavemente. Añade un poco de agua de cocción para ayudar a crear una salsa sedosa y sin grumos. Sirve inmediatamente con el guanciale crujiente por encima.
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